1.1
Antecedentes del problema
En un período mayor a treinta años Guatemala vivió un momento de confrontación armada que redundó no solo en
perjuicio de los combatientes directos, sino también para toda la sociedad
guatemalteca.
El análisis fundamental
del conflicto armado, consistió en el cuestionamiento por la injusticia en la
realidad social, económica, política, étnica y cultural del país. Las ambiciones
básicas fueron la búsqueda de un cambio de fondo en el país, que permitiera la
redefinición de las estructuras de poder, organización y participación
tradicionales en Guatemala.
Es evidente que en
Guatemala ha habido una tradicional exclusión para la mayoría de la población,
tanto para la indígena pero también para la población de escasos recursos. Una
de las manifestaciones más palpables de dicha exclusión, se encuentra precisamente
en el campo educativo.
Los Acuerdos de Paz, en lo
ocurrido del país, constituyen una referencia para entender cuál es y debiera
ser el rumbo del país, en términos de las políticas gubernamentales, debido a
que son el resultado de una larga negociación entre el poder gubernamental y la
insurgencia nacional, como exponentes directos del conflicto que se ha vivido
en la sociedad guatemalteca, pero también como el resumen de las aspiraciones
de una sociedad victimizada por la violencia.
Después a la firma de la
paz, los Acuerdos alcanzados se convierten en premisa obligada para todas las
plataformas políticas que aspiren llegar al poder, debido a que se cuenta con
compromisos y una programación específica, consistente en metas, que deben ser
alcanzadas. Parte de estas metas, si bien como un componente más dentro de la
problemática, se refiere a aspectos educativos, a disponibilidad y uso de
recursos para el apoyo al sector educación, así como la instrumentalización de
la educación como un medio para la democratización del país.
A diez años de la firma
de la paz en Guatemala, es necesario valorar cuál ha sido el desempeño de los
Acuerdos, qué logros se han obtenido y qué cambios se han operado dentro de la
realidad democrática del país. De cualquier forma, es necesario tener presente
que la educación no constituye un fin en sí mismo, mucho menos las metas
planteadas en los Acuerdos; por el contrario, la educación, así como todo el
sistema que le corresponde, representa una condición, un medio, un recurso, para
el logro de los fines de convivencia social y de realización personal. Es por
ello que la educación debe responder a una realidad concreta y específica,
atendiendo a las características sociales, económicas, políticas, culturales,
étnicas e históricas de un determinado momento y contexto. Desde esa
perspectiva, los Acuerdos de Paz constituyen un ideario inmediato e ineludible
para la realidad guatemalteca, debido a que representan la argumentación
vigente en el ámbito nacional como en el internacional, para evaluar el
cumplimiento de las metas de la gestión gubernamental y de la transformación
social que se posibilita a través de este medio.
La firma de la Paz Firme
y Duradera en Guatemala trajo consigo un cese al conflicto armado, y la
formalización de lo que habrían de ser los temas básicos para el cumplimiento
gubernamental de los acuerdos políticos suscritos, en cuya elaboración y planteamiento participaron los
diferentes sectores de la sociedad nacional, con la mediación de la comunidad
internacional.
Es necesario realizar
una evaluación del cumplimiento de las metas educativas previstas en los
Acuerdos de Paz, debido a que el tiempo originalmente previsto hubo de
prolongarse, pero también porque es imperativo determinar -luego del paso de
dos años- si las metas han sido logradas y, de ser así, si es el momento para
que la sociedad guatemalteca redefina sus objetivos en este sector clave para
el desarrollo humano.
Además la coyuntura
política actual, que habrá de redundar en breve en el establecimiento de un
nuevo gobierno, da vigencia a la evaluación en el cumplimiento de los Acuerdos
de Paz en materia educativa, para que exista continuidad y seguimiento en la
gestión ministerial, dando con ello coherencia al sistema educativo en el
tiempo, y posibilitando que se incremente y mejore en la calidad del gasto
público dentro del sector.
Por el momento se ha podido comprobar que los
estudios globales sobre el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en materia
educativa que se han realizado, son pocos, quizá porque no se ha priorizado lo
suficiente en cuanto al tema y por la escasa importancia que se la asignado al
mismo para el desarrollo nacional. A nivel de tesis, no se encontró ninguna que
tuviera ese enfoque general e integrador. La vigencia social y humana, entre
otras, del tema educativo, a no dudar, es permanente. Por tal motivo esta
investigación se orienta a atender tal necesidad, de ineludible importancia
para la sociedad y el momento histórico nacional.

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