sábado, 8 de noviembre de 2014

Antecedentes del Problema

1.1 Antecedentes del problema
En un período mayor a treinta años Guatemala vivió un momento de  confrontación armada que redundó no solo en perjuicio de los combatientes directos, sino también para toda la sociedad guatemalteca.

Fuente: http://elsoldelaflorida.com/?p=49139


El análisis fundamental del conflicto armado, consistió en el cuestionamiento por la injusticia en la realidad social, económica, política, étnica y cultural del país. Las ambiciones básicas fueron la búsqueda de un cambio de fondo en el país, que permitiera la redefinición de las estructuras de poder, organización y participación tradicionales en Guatemala.

Es evidente que en Guatemala ha habido una tradicional exclusión para la mayoría de la población, tanto para la indígena pero también para la población de escasos recursos. Una de las manifestaciones más palpables de dicha exclusión, se encuentra precisamente en el campo educativo.

Los Acuerdos de Paz, en lo ocurrido del país, constituyen una referencia para entender cuál es y debiera ser el rumbo del país, en términos de las políticas gubernamentales, debido a que son el resultado de una larga negociación entre el poder gubernamental y la insurgencia nacional, como exponentes directos del conflicto que se ha vivido en la sociedad guatemalteca, pero también como el resumen de las aspiraciones de una sociedad victimizada por la violencia.

Después a la firma de la paz, los Acuerdos alcanzados se convierten en premisa obligada para todas las plataformas políticas que aspiren llegar al poder, debido a que se cuenta con compromisos y una programación específica, consistente en metas, que deben ser alcanzadas. Parte de estas metas, si bien como un componente más dentro de la problemática, se refiere a aspectos educativos, a disponibilidad y uso de recursos para el apoyo al sector educación, así como la instrumentalización de la educación como un medio para la democratización del país.

A diez años de la firma de la paz en Guatemala, es necesario valorar cuál ha sido el desempeño de los Acuerdos, qué logros se han obtenido y qué cambios se han operado dentro de la realidad democrática del país. De cualquier forma, es necesario tener presente que la educación no constituye un fin en sí mismo, mucho menos las metas planteadas en los Acuerdos; por el contrario, la educación, así como todo el sistema que le corresponde, representa una condición, un medio, un recurso, para el logro de los fines de convivencia social y de realización personal. Es por ello que la educación debe responder a una realidad concreta y específica, atendiendo a las características sociales, económicas, políticas, culturales, étnicas e históricas de un determinado momento y contexto. Desde esa perspectiva, los Acuerdos de Paz constituyen un ideario inmediato e ineludible para la realidad guatemalteca, debido a que representan la argumentación vigente en el ámbito nacional como en el internacional, para evaluar el cumplimiento de las metas de la gestión gubernamental y de la transformación social que se posibilita a través de este medio.
La firma de la Paz Firme y Duradera en Guatemala trajo consigo un cese al conflicto armado, y la formalización de lo que habrían de ser los temas básicos para el cumplimiento gubernamental de los acuerdos políticos suscritos, en cuya  elaboración y planteamiento participaron los diferentes sectores de la sociedad nacional, con la mediación de la comunidad internacional.

Es necesario realizar una evaluación del cumplimiento de las metas educativas previstas en los Acuerdos de Paz, debido a que el tiempo originalmente previsto hubo de prolongarse, pero también porque es imperativo determinar -luego del paso de dos años- si las metas han sido logradas y, de ser así, si es el momento para que la sociedad guatemalteca redefina sus objetivos en este sector clave para el desarrollo humano.

Además la coyuntura política actual, que habrá de redundar en breve en el establecimiento de un nuevo gobierno, da vigencia a la evaluación en el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en materia educativa, para que exista continuidad y seguimiento en la gestión ministerial, dando con ello coherencia al sistema educativo en el tiempo, y posibilitando que se incremente y mejore en la calidad del gasto público dentro del sector.


Por el momento se ha podido comprobar que los estudios globales sobre el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en materia educativa que se han realizado, son pocos, quizá porque no se ha priorizado lo suficiente en cuanto al tema y por la escasa importancia que se la asignado al mismo para el desarrollo nacional. A nivel de tesis, no se encontró ninguna que tuviera ese enfoque general e integrador. La vigencia social y humana, entre otras, del tema educativo, a no dudar, es permanente. Por tal motivo esta investigación se orienta a atender tal necesidad, de ineludible importancia para la sociedad y el momento histórico nacional.

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